Perpetua para el asesino de Rita Bejarano aunque los jueces negaron el femicidio

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Rita había nacido el 27 de abril de 1966, tenía 48 años. Era, según dijeron todos los testigos, una persona alegre, afectuosa, responsable, de trato amable y generoso. El 25 de octubre de 2014, entre las 11:30 y las 13:30, había ido a la casa de su novio, Cristian Angel, con quien salía hacía dos años aproximadamente.

Según la reconstrucción que afloró en el juicio, discutieron porque él era infiel y ella lo iba a dejar. Era una relación con celopatía de ambos y Rita sabía de sus andanzas con otras mujeres, incluso porque le había descubierto mensajes y cuenta en Badoo.

Ese día ella tenía que ir a cuidar de su nieta, así que le escribió un mensaje a su nuera diciendo que estaba en casa de Angel. Un dato determinante para la condena. Sin embargo, minutos después la nuera de Rita recibiría dos mensajes más en los que le decía que estaba con una amiga y se iba a Comodoro Rivadavia. Rita no tenía amigas en esa localidad chubutense. “t avis and cn m amiga”, no era Rita, ella tampoco escribía así.

Se cree que en esa franja horaria, la docente le dijo a Cristian (33) que la relación no iba a continuar. El no lo pudo manejar. Para el fiscal, Carlos Rearte, el sujeto la mató en un claro contexto de violencia en la pareja y de allí que había pedido que se tipifique como “homicidio doblemente calificado: por la relación de pareja y por la violencia de género”.

Obsesivo y detallista. Cristian planificó paso a paso desde cómo deshacerse del cuerpo, hasta el modo en el que podría sembrar pistas falsas para que todos creyeran que ella había huido a Chubut.

Fue por eso que, pese a la búsqueda intensa de su familia, las fuerzas vivas y la policía, recién se la encontró 15 días más tarde. Muerta, semienterrada, en un zanjón del paraje “La Lobería”, en la ruta que une a Caleta Olivia con Comodoro Rivadavia.

Estaba vestida, sin zapatos. El pullover estaba abotonado, el pantalón también. No se la podía reconocer, sobre todo por la cabeza y rostro. Los forenses dijeron que tenía fractura en el hioides, un hueso vital del cuello, y que se la habían provocado en vida. Cristian la puso en estado de indefensión con los golpes. La había estrangulado con fuerza brutal.

Para ocultar lo que había hecho, trasladó su cuerpo en el vehículo que manejaba como chofer de remisse, hasta la altura del km 1872 de la Ruta Nacional Nº3, donde lo tiró en un acto absoluto de cosificación humana, y remató cubriéndola con tierra.

A tal punto planeó todo, que ese día cumplió con su jornada laboral y se llevó las pertenencias de Rita hacia Comodoro Rivadavia donde las arrojó junto con el celular de ésta para que, en caso de que se inicie una pesquisa, se detectara señal en Chubut. Fue tan perverso que cuando volvió a Caleta Olivia, la llamó para que hubiera registro.

El 29 de noviembre, después de haber sido interpelado por sus hermanos, como consecuencias de los fuertes rumores que corrían en el pueblo, Cristian se quiebra ante ellos y decide entregarse.

También reconoce el crimen ante los policías que lo reciben en la comisaría, pero luego se llamó a silencio durante todo el juicio, que ayer culminó con un fallo unánime de los jueces de la Cámara en lo Criminal de la Segunda Circunscripción Judicial, integrada por Cristina de los Angeles Lembeye, Juan Pablo Olivera y Laura Vallebella.

Es perpetua para Cristian, por haber sido hallado autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el vínculo.

Los jueces entendieron, sin embargo, que no se pudo probar –tal como reclamó el fiscal Carlos Rearte- que el joven sea un femicida, porque no vieron que haya sometido a Rita como mujer. Que ella no dependía económicamente de él, que no surgieron datos ciertos de haber sufrido previamente agresiones físicas o sexuales.

Empero, “considero como agravante el haberse deshecho del cuerpo arrojándolo en una zanja, lo que implicó largos días de dolor, incertidumbre y búsqueda para su familia y decenas de personas que participaron en ella”, dijo Lembeye en su voto, al que adhirieron los vocales del Tribunal.

Vale mencionar finalmente que durante la instrucción la causa estuvo a cargo de Mario Albarrán y la Fiscalía de Martín Sedan.

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