En el mundo de la política el Gobierno comenzó a exhibir cambios: Juan José Aranguren visitó a todo el mundo para explicarle el nuevo cuadro tarifario del gas; entre ellos, gobernadores, diputados, senadores, expertos, organizaciones de consumidores, etc. La estrategia de humanizar al ministro de Energía mejoró la percepción acerca del nuevo gradualismo en la aplicación de los aumentos, pero cuidado que algunas cosas siguen estando poco claras; por ejemplo, la explicación oficial sobreel famoso precio del gas en boca de pozo. El tema promete monopolizar la incierta audiencia sobre el tarifazo del gas de dentro de dos semanas; a propósito: ¿es verdad que nadie quiere presidir este ágora gasífero, al punto que el candidato natural, el titular del Enargas, David Tezanos, presentó su renuncia para evitar el momento?.

El Presidente y sus ministros volvieron a la televisión, los diarios y la radio. O sea, los medios tradicionales. La semana que pasó se vio desfilando a ministros por toda la televisión nocturna, desde el mismísimo Marcos Peña hasta el célebre Aranguren. Los tiempos del monopolio de la comunicación oficial en manos de Facebook parecen haber acabado.
Se sigue comentando que Susana Malcorra no tiene intenciones de seguir en Cancillería. La designación de Rogelio Frigerio como el suplente de Marcos Peña es un signo claro. El alejamiento de Malcorra obligaría a lo que el Presidente no quiere hacer: cambiar ministros. Llevado por las circunstancias, no se sabe si sólo se tratará del Ministerio de RR.EE. o si se aprovechará para más novedades: es que los dos candidatos naturales a suceder a Malcorra ya tienen cargos. Son el Jefe de Gabinete y el ministro de Hacienda y Finanzas.