“Costa y Omar Zeidán son negadores de la esperanza”

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El diputado Matías Mazú, en una extensa solicitada, salió al cruce de las declaraciones del Interventor de YCRT, Omar Zeidán y del Diputado Nacional Eduardo Costa.

Por otra parte, en la misma, Mazú expresa su más “enérgico repudio ante toda clase de expresiones y actos de violencia” y se solidarizó “con Zeidán y su familia”.

Solicitada

MATIAS MAZU: “Costa y Omar Zeidán son negadores de la esperanza”

En virtud de los dichos del Interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Omar Faruk Zeidán sobre a la situación que se vive en la cuenca carbonífera y en particular sobre sus opiniones respecto a las amenazas, quiero resaltar mi más enérgico repudio ante toda clase de expresiones y actos de violencia, y me solidarizo personalmente con él y su familia.

Pero entendiendo que los dichos del Interventor de YCRT, y su signo partidario, fueron más allá de esta repudiable situación, llevándolos a un terreno netamente político, es que desde la política tengo el deber de contestar ante infundadas y malitencionadas declaraciones. Algunas, a la luz del accionar del arco de Cambiemos, claramente premeditadas.

Eduardo Costa y Omar Zeidán son los responsables directos de haber sembrado en la cuenca carbonífera la incertidumbre, el miedo, y el caos social, siendo artífices de la paralización de la empresa madre de la Cuenca, y posteriormente persiguiendo a obreros en un proceso que evidentemente ni Costa ni Zeidán quieren revertir.

Costa, con todo el arco político que dirige, pretende expandir ese caos a toda la provincia, con la peligrosidad de estar dispuestos a cualquier cosa para perjudicar al gobierno democrático de Alicia Kirchner.

Eduardo Costa, como Zeidán, el hombre que él recomendó para el lugar que ocupa, buscan insistentemente responsabilizar de su incapacidad política a terceros, produciendo un grado de inestabilidad como no se vivía en nuestros pueblos desde los tiempos más lúgubres de la privatización.

El diputado nacional por Santa Cruz Eduardo Costa y el vecino Omar Zeidán son negadores de la esperanza en la gente que quiere vivir mejor; no desde el vacío de un eslogan de campaña sino desde la realidad de la seguridad social, de su empleo, de ver los sueños de los pioneros hacerse realidad. Costa y Zeidán están negando eso.

Omar Zeidán ha ninguneado y bastardeado una vez más en sus recientes declaraciones a los trabajadores; y por ende a las familias de la cuenca. Sobre los agravios personales, no es momento de contestar, cuando mi familia y yo podemos caminar tranquilamente por las calles de nuestro lugar, la frente en alto y sin amedrentar a nadie.

Denunciar los convenios colectivos de trabajo es violencia; arremeter contra los derechos de los trabajadores, es violencia; instaurar, fomentar y promover por todos los medios el temor a perder el empleo, es violencia. Cuando ya no se agita un fantasma, o se trata de humo, sino de la realidad palpable y perceptible en los teléfonos de los hogares de las familias del trabajador minero para meterle el retiro voluntario a ese jefe de hogar; hacer que ese jefe de familia desista de su dignidad; eso, es violencia. Y los responsables de eso tienen nombre y apellido: Eduardo Costa y Omar Zeidán.

Y cuando, ese tipo de violencia que imponen Costa y Zeidán, entorpece por completo las expectativas de formar parte del proyecto energético más importante de la historia a nuestra comunidad están ejerciendo la peor de las violencias, que es la violencia colectiva, fruto de la inoperancia política para gobernar a un pueblo en paz.

Omar Zeidán vapulea y descree en las autoridades y representantes electos democráticamente de su pueblo, como los concejales, -entre ellos el concejal de su misma sangre y signo político Samir Zeidán-, o los diputados, o el jefe comunal. Zeidán lo niega, porque Costa y Zeidán promueven la violencia en el pueblo para cargarla contra el gobierno que condujo el país durante los últimos 12 años y que desarrolló un proyecto político que no hizo otra cosa que generar esperanzas, allí, donde por décadas hubo negación y olvido; proyecto político que hoy Eduardo Costa y Omar Zeidán desean postergar una vez más, allí, donde siembran caos, incertidumbre, miedo en la gente…Violencia.

En su naturaleza política Eduardo Costa y Omar Zeidán son profetas del odio.

Si se nos acusa de generar la esperanza que tanto les molesta, será entonces que es porque vamos por el buen camino.

Ya es tiempo que después de 15 meses de gobierno de la Alianza Cambiemos, Eduardo Costa y el señor Omar Zeidán tengan la madurez de aceptar y reconocer su incapacidad política para conducir y poner en valor el sueño de nuestros pioneros y que de una vez por todas pongan en práctica aquello que pregonan desde las frases y la cartelería de su permanente campaña.

Si a Omar Zeidan le molesta que me acerque al núcleo del conflicto, donde se encuentran los trabajadores despedidos, que Costa y Zeidán sepan, que el lugar de todo militante político es junto a los trabajadores.

Mucho se podrá decir de los trascendidos en torno a este primer masivo despido, y la forma que ha asumido el reclamo es discutible desde muchas miradas, pero lo que no puede negarse es que la responsabilidad política de un funcionario electo es acercarse al centro del tensión para conocer en primera instancia la situación de cada uno de los que la está protagonizando. Y corresponde, desde esa misma responsabilidad y función, dar cuenta de las necesidades reales de las familias de cada uno de los involucrados.

Escozor genera escuchar el desprecio con el que se dirige el señor Zeidan a los trabajadores despedidos, eso también es violencia de su parte. Y es irresponsable y de baja moral ciudadana desde una función decretada, responsabilizar a la gobernadora Alicia Kirchner que ha sido electa en pleno Estado de Derecho, de hacer algo que no hizo ni que haría jamás, que es arremeter contra los trabajadores, cuando por el contrario hemos llamado a un acuerdo social en paz, al cual Costa y todo su esquema no quieren responder.

En algo coincidimos con el señor Zeidán, y es en que no puede haber ningún tipo de violencia. Y eso incluye también, la violencia de los despidos, la violencia de la persecución, la violencia de querer tomar por la fuerza el destino de nuestros pueblos.

Este plan sistemático de asfixia económica y miedo es producto de las decisiones políticas del Presidente Mauricio Macri; y así como se retractó en incontables oportunidades por haber tomado decisiones políticas y de clase, claramente antipopulares a lo largo y ancho del país; sería oportuno y conveniente que tenga el coraje de retractarse de haberle delegado en un empresario ajeno al mundo del trabajo como lo es Eduardo Costa, los asuntos que son de YCRT

Es duro que tengamos que estar viviendo la aceptación de que un hijo de esta tierra no tenga la voluntad política de continuar con los sueños de tantos hombres y mujeres que dejaron su vida por ver este yacimiento produciendo energía.

Pero la realidad exige altura y templanza para salir de esta situación, por eso también le pido al ingeniero Mauricio Macri que tenga la honestidad de retractarse de los despidos infundados en la empresa minera; y que tenga la buena voluntad de hombre de bien, en representación de todos los argentinos y en pos de retomar el camino marcado por los pioneros de este pueblo, de retractarse de la designación de Omar Faruk Zeidán en la Intervención de YCRT.

Quiero la esperanza de que podemos hacer realidad nuestra historia. Para todos, sin doblegar los logros alcanzados.

Son Macri, Costa, Zeidán o nuestros derechos.

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